—Los Restrepo…— Samuel sonrió con suficiencia. —No significan nada.
Al escuchar la arrogante respuesta de Samuel, Mariano temblaba de rabia.
Ximena, sintiéndose incómoda por el tono despectivo de Samuel, miró a Mariano y dijo:
—Mariano, ¡ya basta!
Mariano, furioso, le respondió:
—¡Tú puedes tolerar esto, pero yo no!
—¡Ya es suficiente!— Ximena gritó. —¡Incluso si actúas impulsivamente, Alejandro no volverá!
Mariano miró a Ximena con incredulidad.
Damián suspiró suavemente. ¿Por qué los amigos