Paula:
—Señor Pereyra, no se culpe. Samuel es un hombre lleno de planes malvados, nadie puede prevenirlos todos.
Al oír esto, Damián la miró con curiosidad.
—¿Cómo supiste que estaba aquí?
—He estado siguiendo a Samuel—dijo Paula. —Cuando te secuestró, no lo supe porque casualmente me había ido a dormir a casa.
Damián:
—Como sea, has sido de gran ayuda. Si en el futuro necesitas algo, te ayudaré con todas mis fuerzas.
—Hablemos de eso cuando salgamos de aquí a salvo—dijo Paula sin darle mucha