Inmediatamente, una de las manos de Yaritza cubría su pecho, mientras la otra sostenía la mesa del puesto. Temblaba por todo el cuerpo, y su respiración agitada resonaba, ¡atrayendo las miradas de la multitud!
Rápidamente, sus ojos se pusieron rojos, parecía una flor llorona, ¡con una expresión que daba lástima!
Al ver esta escena, los padres de Gervasio se miraron el uno al otro, con los ojos bien abiertos, ¡sin entender qué estaba pasando!
Ángel, al ver la situación, se asustó y rápidamente so