—¡Detener el coche!
La mirada de Diego cambió abruptamente: —¿Sabes lo peligroso que es hacer esto?
—Sí.
—¡Yaritza! ¡Mantén por completo la calma, ya he llamado a la policía!
Desde un punto de vista racional, ¡esa decisión fue impulsiva hasta el extremo! La forma más conservadora de abordar la situación sería seguir su coche y ¡esperar a que llegara la policía!
¡Pero Yaritza efectivamente, tenía sus propias razones para hacerlo!
—Cuando el señor González fue subido a su coche, estaba inconscient