La ventana del coche se bajó, revelando el rostro demoníaco de David ante la vista de Yaritza.
—Sube al coche.
—¿No ibas de regreso al estudio? —Yaritza se sorprendió.
—Recoger a la jefa también es parte del deber de un buen empleado.
Yaritza: —…
Después de subir al coche, David le preguntó con calma: —Jefa, ¿a dónde vamos?
—Volvamos nuevamente al estudio.
David movió la mirada hacia el asiento del conductor: —Escuchaste lo que dijo mi jefa?
La persona en el asiento del conductor, Laín, se asust