CAPÍTULO 33
SIENNA
—¡Corbin! —Eric sale corriendo directo a los brazos de un Corbin estupefacto por la repentina sorpresa de que se arroje a ellos. Por suerte, reacciona rápido y lo carga, elevándolo en el aire.
—Hola, campeón. —Eric ríe antes de abrazarlo—. ¿Cómo sigue ese brazo?
—Ya no me duele casi. Mamá dice que poco me lo quitan.
—Me alegra escuchar eso, pequeñín. —Ambos se dirigen a la cocina—. He traído algo para ti.
—¿Qué? —pregunta Eric, ansioso.
—¡Eric! —lo regaño.
—Lo siento.
—Tran