CAPITULO 27
SIENNA.
—¿Así que no sabes nada de él? —dejo de remover la carne en la olla y miro a mi madre por encima del hombro.
—No. No sé nada de él y te agradecería, mamá, que bajarás la voz —señalo con la cuchara en dirección a la sala de estar donde estaba Eric.
—Lo siento. Pero llevo días queriendo hablar contigo de lo sucedido en el hospital.
—No hay nada de qué hablar mamá.
—Ah, ¿no? —cruza sus brazos sobre su pecho y me levanta una ceja escéptica. Ruedo los ojos ante su insistencia, s