La puerta se abrió de nuevo.
— Señor —dijo Patrícia, entrando en la sala—, los directores ya están reunidos en la sala de conferencias.
Fernando se levantó lentamente, ajustándose el reloj en la muñeca.
—Perfecto. Empecemos.
En la sala de reuniones, los directores se acomodaban en silencio. Los susurros rompían el silencio.
—¿De verdad ha vuelto?
— Sí… no esperaba volver a verlo este año.
— Está diferente…
— ¿Qué habrá pasado?
Cuando Fernando entró, los murmullos cesaron como si alguien hubi