—Todo el mundo lo comenta —respondió ella con voz temblorosa—. Dicen que tienes amantes en tus casas y apartamentos, que las mantienes…
Él dio un paso adelante, herido en su honor.
— Quien diga eso, miente. —La voz de Fernando era firme, cortante, pero llena de sinceridad—. Yo no soy ese tipo de hombre, Natália. No niego que haya tenido otras mujeres… nunca he tenido que pagar para tener a nadie. Créeme.
Natalia lo miró fijamente por un instante, y en sus ojos se mezclaban el dolor y la honesti