Pensé que mañana íbamos a casarnos, que ya seríamos esposos.Agarré la llave que estaba sobre la mesa y manejé hasta el bar para recoger a Adam.
Cuando llegué y estaba por abrir la puerta, escuché de pronto:
—Adam, ¿no que mañana te casas con la mujer que has amado durante diez años? Tú, que siempre fuiste tan tranquilo y nunca has sido mujeriego, justo ahora que vas a casarte con ella, dices que necesitas buscarte un zorrita. Además, ¿qué es eso de que quieres una mujer sin usar?
La puerta estab