—¡Eres una desgraciada! ¡Ves que la familia Costa tiene un montón de dinero y usas a tu exmarido muerto para sacar más!
—¡Qué descaro! ¡Me das asco!
Nunca en mi vida me habían insultado y humillado así, y no sabía cómo reaccionar.
Pensar que todo esto era culpa de David, esa humillación... no pude evitar sentir aún más coraje hacia él.
La gente que estaba cerca vio cómo esa mujer me gritaba sin filtros, y como yo no decía nada, empezaron a verme raro.
En ese momento, Fiorella se acercó caminando