—¿Y cómo puedes, cuando te pedí con toda el alma que me dejaras en paz, que no me usaras para cambiar a Luna, igual lo hiciste?
—David, de verdad, quiero saber, ¿de verdad esto es “amor verdadero” para ti?
David me miró, sin saber qué contestar.
A veces, en medio de la noche, él también se preguntaba cómo fue capaz de hacerme eso, de lastimarme así.
Ni él mismo lo entendía.
¿Fue por costumbre?
Por estar confundido, por rabia, quería que ella sufriera como él, y se le volvió costumbre usar violen