Si al menos, al menos, me hubiera lastimado un poco menos, lo habría perdonado y habría regresado con él sin pensarlo.
Lo quería tanto, soñaba con morir a su lado.
Pero él me daba una herida tras otra, cada vez más profunda.
Me hacía quererlo, pero no importaba lo que hiciera, ese dolor no se iba.
David me vio salir y me sonrió.
—Te puedo llevar al aeropuerto si quieres.
Salí de mis pensamientos y le contesté:
—No es necesario, ¿no habíamos quedado en que mientras no hubieras resuelto todo lo de