Pero no se esperaba algo así.
Su esposa, Fiorella, era tan cruel que, con tal de hacerle daño a alguien, hasta fue capaz de usar a su propio hijo.
Apenas hizo salir a Rita, la muchacha que siempre la seguía como sombra, David se acercó y dejó el informe médico justo frente a ella.
Como ambos sabían perfectamente con quién trataban, no se molestó en dar vueltas. Solo dijo:
— Tienes que quitar la denuncia.
Fiorella bajó el tazón que tenía, se limpió la boca con calma y preguntó:
— ¿Y por qué?
Davi