Benoît se quedó callado un rato después de decir eso.
Él siempre ha sido bien distante y medio seco, de los que, si tenía la muerte en la cara, ni se inmutaba y seguía como si nada.
Aparte de a sus sobrinos, no ayudaba a nadie. Para los demás, solo era alguien al que podías sacar un favorcito si lo agarrabas de buenas.
Y ahora que supo que yo estaba en problemas, no solo regresó volando, también me dio su palabra.
Ese hombre que siempre evitaba meterse con nadie, ahora estaba dispuesto a ayudarm