De repente, escuché:
— ¡Uy! Qué ocupada estás.
Esa voz, llena de sarcasmo, me hizo girar instintivamente para ver de quién se trataba.
Cuando vi al hombre apoyado en la pared, hablando, me quedé sorprendida.
¿El tío de Gabriel, Benoît López?
— Primero haces que tu exesposo trabaje para ti como obrero sin cobrar, luego haces que el hombre que te sigue por la farmacia te done equipos, y después te pasas la noche hablando con el profesor académico, y cuando regresas a casa, no olvidas darle de come