Capítulo 23
Quise soltar mi mano, pero él me agarraba con tanta fuerza que no quise correr el riesgo de intentarlo. Solo pude mirarlo con indiferencia y decir:

—Suéltame que no voy a disculparme.

David me miró, molesto.

—¿Con que no vas a disculparte? ¿Entonces prefieres ir a la cárcel?

Él siempre había pensado que lo de la piscina fue un accidente. No fue hasta que Valentina empezó a gritar sobre llamar a la policía que se enteró de que supuestamente yo había empujado a Luna.

—¿Sabes que casi matas a Luna?
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