David, a sus 26 años, era aún un inmaduro que no sabía cómo soportar las consecuencias de sus actos. No podía creer que me había hecho sufrir tanto sin siquiera él haberse dado cuenta. Heridas tan graves que ni siquiera él mismo podía perdonarse por haber hecho algo así.
Además, yo estaba tan malherida que pasé más de dos meses en el hospital antes de poder mover un dedo.
¡Dos meses enteros antes de poder moverme!
Si realmente amas a alguien jamás podrías abandonarlo hasta este punto. Su com