La cara de David, tan perfecta como siempre, estaba lleno de dolor. Pero para mí… Él no era más que un asesino. Alguien que intentó matarme más de una vez. Cuando intentó acercarse para tomar mi mano y decirme algo, le lancé una mirada fría. Mis guardaespaldas dieron un paso adelante, bloqueando su camino.
—Díganle.
—Cuéntenle todo lo que me hizo.
—Y díganselo con lujo de detalles.
Él cree que con su “amnesia” puede borrar el pasado y escapar de sus crímenes. Listo, entonces que alguien