84. Nuevo Orden
Mientras tanto, en una de las celdas más oscuras y alejadas, Román estaba recostado en su cama, disfrutando de la perturbación que había causado. La luz que entraba por la pequeña ventana de la celda apenas iluminaba su rostro, pero la sonrisa que se dibujaba en sus labios era inconfundible. Sabía que todo estaba marchando según sus planes, y la sensación de control absoluto lo llenaba de satisfacción.
Los otros reclusos lo miraban con respeto y temor. Para ellos, Román no era simplemente un ho