47. La verdad en juego
—El señor Darién me ha dado un par de sugerencias sobre cómo levantar las ventas caídas en la empresa —mintió Clara, forzando una sonrisa mientras trataba de mantener la calma. Sin embargo, Heinst conocía demasiado bien a su esposa; sus gestos, su tono de voz, incluso la manera en que desviaba la mirada, le decían que algo no estaba bien.
Heinst no dijo nada más, pero su desconfianza crecía con cada segundo que pasaba. Sabía que Clara no le estaba diciendo toda la verdad, y esa sospecha lo inqu