33. Desenlace
—¿A qué verdad se refiere? —se animó a preguntar, su voz apenas un susurro, cargado de incredulidad y ansiedad.
El hombre la observó con una calma perturbadora, como si estuviera a punto de compartir un secreto que había guardado celosamente durante años. Sus ojos, fríos y calculadores, se clavaron en los de Clara mientras se acercaba un paso más, invadiendo su espacio personal con una intensidad que le erizó la piel. Cada segundo que pasaba sentía que el aire a su alrededor se volvía más denso,