La Primera Pieza Del Tablero.
A la mañana siguiente, Marcos llegó a la oficina sin haber dormido bien. Los regalos anónimos, las notas y el extraño encuentro frente al edificio seguían dándole vueltas en la cabeza.
Sentado en su oficina, Marcos se tomó un momento para observar la ciudad a través de la ventana. Las calles bulliciosas y la rutina de la vida urbana parecían ajenas a su creciente inquietud. Sabía que necesitaba respuestas y no podía permitir que la incertidumbre lo consumiera.
Con determinación, tomó el teléfon