El Arte De Observar y Manipular.
La lluvia golpeaba con suavidad los ventanales de la prisión cuando Edward Mackenzie cruzó el último control de seguridad.
El sonido metálico y seco de las puertas automáticas al cerrarse resonó tras él como el eco de una trampa activándose. Su corbata estaba ligeramente floja y las sombras bajo sus ojos revelaban semanas enteras de agotamiento acumulado. Había pasado los días revisando expedientes, discutiendo con fiscales y buscando cualquier detalle que pudiera favorecer la apelación de Mari