Capítulo 68: Un Suspiro De Luz.
Los días transcurrían con calma en la mansión Sterling. Kate, con el embarazo ya avanzado, caminaba con dificultad, apoyándose en las manos para aliviar la tensión en la espalda. De repente, al sentarse en la banca bajo el sol de la tarde, un dolor punzante la atravesó como un relámpago. Se llevó las manos al vientre, intentando contener el ardor que la recorría, pero era imposible ignorarlo.
—¡Inés! —gritó, su voz cargada de urgencia—. ¡Ayuda!
Inés, el ama de llaves, que estaba dando instrucci