Mariana caminaba por el salón principal con una determinación renovada. La discusión con Marcos solo le había servido para cargar sus baterías de adrenalina. Sus ojos, como radares, buscaban el objetivo principal de su visita. No le bastaba con haber irritado a su esposo; necesitaba marcar territorio frente a aquellos que realmente representaban un desafío para su estabilidad.
Y entonces los vio.
Cerca del stand principal de la Corporación Sterling, Alexander y Kate formaban una estampa de