Capítulo 40: Mariana Ya No Puede fingir mas.
El eco de los pasos de Mariana sobre el inmaculado suelo del hospital resonaba con una confianza que no sentía. Llevaba un ramo de lirios blancos en una mano y su bolso de diseñador en la otra, proyectando la imagen perfecta de la hermana gemela devastada. Sin embargo, al doblar la esquina del pasillo, su cuerpo se tensó como una cuerda a punto de romperse.
Allí, frente a la puerta de la habitación de Kate, estaba Alexander. No estaba solo; estrechaba la mano del comandante de la policía, qu