Yo estaba allí de pie, con un vestido blanco inmaculado y flores en la mano. Era la escena exacta con la que Ryan siempre había soñado.
La única cosa que apuñaló a Ryan como una cuchilla... fue la persona que estaba a mi lado. Se suponía que esa posición era suya.
Los medios nos rodeaban sin dejar ni una pizca de espacio. Sin importar cómo Ryan intentara desesperadamente llamar mi atención, su voz se veía ahogada por el ruido de la multitud.
Después de un largo rato, mi mirada se desvió brev