En mi espacio.
Punto de vista de Adrian
En cuanto vi la noticia, supe una cosa con certeza: Rora iba a estar furiosa.
Como ya había decidido tomarme el día libre para organizar la pila de trabajo que tenía en casa, en mi espacio, le envié un mensaje con la dirección de mi casa.
Unos minutos después—
—Hola, señor, hay una señorita Adams aquí, dice que… —informó Parker, mi guardia.
—Déjala pasar —lo interrumpí y colgué.
Sonó el timbre y abrí la puerta. El aliento se me quedó atrapado en la garganta al verla. Pa