Mundo ficciónIniciar sesiónAl llegar, Rosa ya había acostado a Marcel, por lo que me di una ducha rápida para ir directo a la cama, aunque sabía de sobra que me costaría conciliar el sueño.
Al entrar a mi habitación, por primera vez desde que había pisado esa casa, sentí un inmenso vacío y un silencio imposible. Las paredes vacías, sin una sola fotografía suya como tenían las paredes de nuestra antigua casa. El baño que me







