Mundo de ficçãoIniciar sessãoDespués de que hubiera tenido la mejor noche y el sueño más tranquilo en diez meses, el aroma de su piel hizo que abriera los ojos y constatase que todo era real.
Cuando bajamos juntos a desayunar y luego a la playa, tuve que armarme de valor para confesarle a Ana todo lo que había vivido cuando apenas era un jovenzuelo.
Respiré profundo para narrarle toda la historia. Ella solo me observó curiosa y expectante porque iniciara.







