Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa puerta de la oficina se abrió con un golpe seco. Bastian entró sin saludar, sin anunciarse ni pedir permiso. Y sin ocultar su mal humor. Tenía el ceño fruncido y la camisa desabotonada del cuello como si se la hubiese aflojado a mitad de camino en un arranque de frustración. Dejó que la puerta se cerrara sola mientras se dejaba caer en una de las sillas como si acabara de librar una batalla.
Darian levantó la vista lentamente de los d







