Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche caía tibia sobre los jardines de Stonveil. Los faroles repartidos entre los senderos encendían pequeños círculos de luz dorada, y el murmullo del estanque hacía que el silencio no se sienta tan solitario. Avelyne se encontraba sentaba en una glorieta cubierta de enredaderas con la mirada perdida en las estrellas que titilaban sobre el estanque cercano, dejando que la fresca brisa despejara el nudo persistente que tenía en el pecho desde hacía días.
No era la primera vez que buscaba refugio ahí. Ya que, por lo general, sus pasos terminaban encaminándola a ese lugar en las noches de insomnio donde su mente estaba particularmente inquieta. Sin embargo, sí era la primera vez en la que su mente se sentía tan cansada.
El crujido de unos pasos sobre la grava la sacó de su ensimismamiento.
—¿Nunca te dijeron que no deberías ir a lugares apartados y sol







