—Elena, discúlpame. Se me cayó el café encima de mi ordenador y le pregunté a Oliver si podía trabajar aquí en lo que me arreglaban mi situación. Como creímos que no vendrías… —responde Nick, un poco nervioso. Lo cual es extraño, ya que él jamás se ha sentido incómodo conmigo. Para él y Oliver soy la esposa del hombre que fue su gran amigo. Y, por, lo tanto se preocupaban por mí.
—Está bien, no te preocupes.
Dejo mi bolso junto dentro del cajón de mi escritorio, y luego me dispongo a preparar u