Después de una semana de haber llegado a Nueva York, Grant Perlman tuvo la oportunidad que había estado esperando.
Él y Alexander habían estado reunidos con unos socios que tenían en la costa oeste de los Estados Unidos y la reunión se había decantado hacia una discusión por los tiempos de entrega de unas mercancías que debían haber llegado ya a la ciudad.
Grant estaba pendiente de su “socio” y notó que este se puso muy pálido y sudoroso, por lo que intervino para que la reunión terminará y sug