Alexander Grassman aspiró el aire medio viciado de la populosa capital norteamericana, increíblemente le gustaba ese olor, Nueva York era una ciudad bastante contaminada, con un inmenso río que la atravesaba y serpenteaba a traves de ella, y los olores no eran muy gratos a veces, pero era su ciudad.
Allí se había levantado como empresario, allí había crecido, había progresado hasta convertirse en uno de los hombres más poderosos de la capital. Allí había amado y había disfrutado, pero también s