Grant Perlman no perdió mucho tiempo, ya tenía la información que necesitaba el químico loco de Kurt Daine, así que sin perder el tiempo se dirigió directamente hasta donde pernoctaba el científico.
—Ya tengo lo que me pediste —le dijo nada más entrar en el cubículo donde pernoctaba Daine.
—Eso fue rápido, lo que demuestra el interés que tienes en el asunto, Perlman —le dijo mientras lo miraba con esos ojillos maliciosos que Perlman detestaba.
—Pues sí, estoy interesado —le dijo calibrando las