Rachel entró en las oficinas de la corporación Hamilton con paso seguro como siempre, al pasar por el vestíbulo sintió un dejo de nostalgia que le congeló el estómago, porque recordó el primer día que había llegado a las oficinas para solicitar el empleo.
Había pasado mucho, muchísimo tiempo, desde esa vez. Ahora era prácticamente la dueña de todo eso, y sus hijos lo heredarían y luego seguirían con su legado y el de su padre hasta décadas después.
Una lágrima furtiva escapó de sus ojos al reco