—¡Adelante! —se escuchó la voz de Brian por los auriculares de los equipos de radio que todos llevaban abiertos, así que podían escuchar las voces de los comandantes directamente.
Fueron avanzando en medio de la lluvia de proyectiles, pero los agentes iban detrás de los vehículos de asalto blindados, por lo que ninguno había sido herido a las primeras de cambio.
El helicóptero de los mafiosos hizo entrada desde un helipuerto cercano. El piloto maniobró para quedar detrás de las unidades para c