La luz del sol entraba apenas un poco a través de las gruesas cortinas de la ventana. Grant Perlman abrió los ojos y se estiró cuan largo era en la cama, a su lado estaba Ivonne completamente desnuda y apenas medio cubierta por la sábana de seda.
Pensó en levantarse sin despertarla, pero apenas hizo un movimiento para salir de la cama ella abrió los ojos, y luego de unos segundos le sonrió con coquetería.
—¿Ya me vas a dejar, querido? —le susurró.
—Solo iba al baño, amor —le dijo mientras le ac