El despertar fue algo lento, sus ojos estaban cansados y su mente agotada. No se habían cruzado en la noche con Horacio cuando ella llegaba a casa, no había absolutamente nadie, por lo visto la casa continuaba en un vacío impresionante.
Se colocaba su bata alrededor de la cintura, tenía una tarea pendiente, empacar sus maletas, viajar a Nueva York, y hacer su trabajo, esperaba la revista en manos para ver sus fotos, igualmente su columna que salia dos veces por semana.
Miraba el gran vacío del