—Vamos, Jouna, me conoces… déjame entrar con el preso un rato, solo quiero comprobar algo.
—Ya le dije que no puedo, señor Paul, si se enteran de que el preso tuvo visitas antes de su juicio me echaran a mí. —Respire hondo apoyándome en el cristal del segurata.
—Solo necesito esos minutos con él… y te juro que te recompensaré —dije deslizándole algunos billetes, alzo su mirada y dije.
—Serás recompensado, sé que te juegas tu puesto, pero necesitó este favor —debatiéndose aceptarlos o mandarme