—Está conmigo, Gaspar, solo fue un día… volveremos hoy.
—¿Acaso crees que le haría daño? Ángela no es una niña —abrí mis ojos adormilada escuchando aquella discusión en la lejanía, me quejé con dolor al sentir el cansancio de mi cuerpo, anoche me sentía como una flor revitalizada, ya ahora parece que doble mi espalda en dos.
—¡Ya sé que es la alcaldesa, pero quiero pensar que también tiene derecho a tener un poco de vida fuera de sus labores! —Me erguí, miré la hora y era medio día, había mucha