Xavier, con una sonrisa tímida pero emocionada, miró a su padre y luego a Sophia, como si la presencia de ambos en su "equipo" le diera una sensación de seguridad. Era un niño inteligente, que captaba mucho más de lo que dejaba entrever, y en ese momento entendió algo más allá de las metáforas del rugby y los héroes de cómic. Sophia no solo estaba ahí para explicarle historias, sino que también lo estaba apoyando, y su padre, a pesar de sus dificultades, estaba tratando de hacer lo mismo.
—Así