Mundo ficciónIniciar sesiónAl día siguiente realizamos una venta de garaje y lo que no pudimos vender lo donamos al ejército de salvación. La mayoría de las pertenencias de mi madre se las dimos a María y también mi vieja bicicleta a Theo.
—¿Te importa si conservo el auto de mi madre para mí? —le pregunté a George y él accedió.
Al otro día fuimos hasta el cementerio a despedirnos de mi madre. Todos sus compa&nt







