Mundo ficciónIniciar sesiónLos primeros días de mayo, con un gigantesco vientre a punto de estallar, me la pasaba casi todo el día en la cama. La espalda me dolía horrores, y apenas si era capaz de caminar unos pocos pasos. Las clases estaban a punto de terminar, faltaba menos de un mes. Y Cristina se ofreció a llevar a Kim al colegio, considerando mi estado de encallamiento.
Solo comía y dormía a partes iguales. El resto del tiempo me la pasaba haciendo pis.
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