Punto de vista de Marco
La casa segura era un agujero de m****a, pero estaba bien protegida. Eso era lo único que importaba en ese momento.
Me senté en la diminuta cocina, con los codos apoyados en la mesa coja, mirando el teléfono desechable que tenía entre las manos.
Intentaba encontrar las palabras exactas para explicarle a Mateo el desastre absoluto de las últimas horas sin que sonara como si todo se estuviera yendo al carajo.
Los hombres de Pedro se habían tragado por completo nuestra huida