Capítulo 59.
Tianyu
La noche se me hizo malditamente corta. Después de meses de caos, de dudas y de tener que esconder lo que sentía tras una máscara de frialdad, por fin la tenía donde pertenecía. A mi lado. En mi cama. Bajo mi protección.
Me quedé un rato en silencio, apoyado sobre un codo, simplemente observándola. La luz tenue de la madrugada se filtraba por las cortinas, dibujando sombras suaves sobre su piel, esa misma piel que horas antes yo había reclamado centímetro a centímetro. Verla dormir así,