Capítulo 14.
Yuna
Habían pasado dos días desde que rechacé su collar de zafiros. Lin se mantenía a una distancia prudente, pero sentía sus ojos clavados en mi nuca cada vez que compartíamos el mismo espacio. Su culpa era una sombra pesada, pero mi resentimiento era un muro de hormigón.
—¡Vamos, Liyan! Solo será una noche —insistió Mei, tirando de mi brazo en mi habitación—. Mi hermano está en una reunión eterna con los ancianos de la familia. No se enterará si salimos a un club privado. Necesitas música, ne