En algún lugar de Florencia…
Un vaso de cristal con whisky se hace añicos contra la pared. Dos hombres están arrodillados y suplicando por sus vidas.
“¿Qué fue lo que acabas de decir?” ruge Don Luciano Bianchi, su voz haciendo vibrar las ventanas de su oficina.
Los dos hombres se estremecen, temblando y tiritando al mismo tiempo. Uno de ellos está sudando profusamente.
“Don Bianchi… No fue nuestra culpa. Intentamos protegerlo….”
“¿Intentaron?” La voz de Luciano truena, y golpea sus manos contra